POR Mónica Brielehn
19/08/2026
Comprenderlas es el primer paso para liberarte y avanzar.
Hay experiencias que terminan, pero dejan una huella dentro de nosotros. Situaciones vividas durante la infancia, relaciones, pérdidas, rechazos, abandonos o momentos en los que no nos sentimos vistos, escuchados o comprendidos pueden continuar influyendo en nuestra forma de sentir y relacionarnos.
A esas huellas podemos llamarlas heridas emocionales.
No siempre somos conscientes de ellas. Muchas veces aparecen a través de nuestras reacciones, nuestros miedos, los patrones que repetimos o incluso en la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos.
¿Cómo puede manifestarse una herida emocional?
Puede hacerlo de muchas maneras: miedo al rechazo, necesidad constante de aprobación, dificultad para poner límites, inseguridad, sensación de abandono, relaciones que repiten los mismos patrones o emociones que parecen mucho más intensas que la situación que estamos viviendo.
A veces reaccionamos ante algo que ocurre hoy, pero lo que realmente se está activando pertenece a una experiencia anterior.
Escuchar en lugar de rechazar
Cuando aparece una emoción incómoda, nuestra primera reacción puede ser intentar evitarla.
Sin embargo, podemos comenzar a relacionarnos con ella de otra manera.
Pregúntate:
¿Qué estoy sintiendo realmente?
¿Qué ha despertado esta emoción en mí?
¿Hay algo que necesito escuchar o atender?
Observar lo que sentimos sin juzgarnos puede ayudarnos a comprendernos mucho mejor.
Romper patrones que ya no necesitas
Cuando comenzamos a reconocer nuestras heridas, también podemos identificar determinados comportamientos y patrones que hemos construido alrededor de ellas.
Aquello que un día pudo servirnos como protección quizá hoy esté limitándonos.
Tomar conciencia nos permite empezar a elegir de una manera diferente y construir una relación más consciente con nosotros mismos.
Sanar es un proceso
No existe una única forma ni un tiempo determinado para sanar.
Cada persona tiene su historia, su ritmo y su propio proceso. Lo importante es comenzar a escucharnos con más respeto y permitirnos pedir acompañamiento cuando sentimos que lo necesitamos.
Sanar no significa borrar lo que ocurrió. Significa poder mirar nuestra historia desde otro lugar y dejar de permitir que aquello que vivimos determine constantemente nuestro presente.
Cada vez que te escuchas, te comprendes y eliges cuidarte, estás dando un paso hacia ti.
Tu historia forma parte de ti, pero no tiene por qué definir todo lo que puedes llegar a ser.
✨ Gracias por estar aquí
Espero que estas palabras te ayuden a comprenderte un poco más y a seguir avanzando en tu propio camino de transformación.
Con cariño,
Mónica Brielehn
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